El invierno es un periodo donde,
un porcentaje de la población, experimenta síntomas muy similares a una
depresión. Esta condición es conocida como Trastorno Afectivo Estacional (TAE)
y se caracteriza por el aumento de la sensación de tristeza, disminución del
disfrute, del deseo sexual, pérdida de interés, cansancio, aumento de la
necesidad de dormir y comer.
Si bien todos los trastornos del
área de salud mental tienen múltiples causas, en el TAE, la falta de luz solar
es una de ellas, pero no es la única. También hay elementos del contexto
cultural, características personales e incluso antecedentes genéticos que
pueden influir.
A su vez, diversos estudios
demuestran que utilizar farmacoterapia ayuda a transitar de mejor forma el
periodo invernal. Aunque eso no significa que tengan que estar siempre
medicándose. Es más bien preventivo, puede comenzar en otoño a utilizar
fármacos, para luego dejarlos en primavera, donde los síntomas se reducen,
estos tratamientos no deben ser automedicados, sino que deben ser prescritos y
supervisados por un profesional idóneo.
Los tratamientos
psicoterapéuticos también contribuyen, ya que entregan herramientas para
aprender a lidiar mejor con estos estados y ayudar a prevenir que las personas
puedan desarrollarlos en el futuro. En ese sentido, el tratamiento es similar
al de la depresión, incluyendo técnicas terapéuticas en las que se utiliza la
luz (fototerapia), la que puede contribuir positivamente en algunos casos.